Hoy ha sonado la campana. Otra fosa que hay que cavar y esta vez me toca a mí. El estómago ruge con insistencia, sobrevivir es muy complicado en estos días y en las noches la niebla se ha llevado a muchos compañeros. Y las veces que salgo a la calle, la locura me atormenta sin parar. Hasta la próxima si es que la hay.
Microrrelato seleccionado en el I concurso de microrrelatos «EL BUNKER Z»
