Muerte y Señor

Si vinieses no sé que te podría dar, solo en mí poca cosa encontrarás. Aunque me distes muchos talentos, también la vida que fluye por mi ser y en estos momentos… si tuviera que devolver lo que me has dado, tendrías algunas sonrisas que he dejado juntamente con los dones prestados que los he puesto a trabajar y aquellas almas que les ha confortado mi cantar. He de agradecerte la protección que me das porque en algunos instantes he visto la vida pasar pero con tu mano me has preservado y ahora estoy aquí puede que lejos de ti.

Alguien llama a la puerta, no se quien será; alguien quiere llevarme a otro lugar. Qué me pongo para viajar, si el traje elegante y los zapatos brillantes o el vestido deshilachado. A lo mejor escojo el atuendo combinado que es el más adecuado, ya que tengo partes manchadas, otras relucientes y si viene Él a verme como su mirada llega a todos los lugares, no se le esconde nada pues verá en la ropa combinada la mejor expresión de lo que he hecho, ya que mentir no sirve de nada.
Solo espero que con su mano cubra mis heridas y remiende mis harapos, mientras que con sus ojos se fije en los brillantes que son de Él todos.
Si viene a verme de noche, mientras duermo, despiértame guardián para que no me lo reproche. Si viene de día que me encuentre haciendo alegría y dando lo que he recibido porque siempre es bueno ser agradecido.
Si viniera en el día que menos despierto estuviera, ayúdame a poderme vestir, a despertar de la tiniebla para caminar hacia allí.
Si alguna vez desnudo me encuentra que su infinita misericordia me envuelva.
De todas las maneras, venga cuando venga solo tengo unas pocas monedas, las cuales son valiosas y son el resultado de todo lo que me ha confiado. Algunas de esas cosas las he transformado y ahora tengo más, de otras están todavía por cambiar.
Por si estas letras resultan extrañas a cualquiera que las leyera. Solamente decirle que a esa persona también le puede pasar, porque todos somos de carne mortal y cuando tengamos que irnos para el otro mundo marchar, aquí no quedará nada de lo material solo lo que hicimos y los corazones que socorrimos. Por tanto, la única riqueza que no se estropea es aquella que nos viene desde lo alto y permite que demos a los otros todo lo mejor de lo que somos.

muerte

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