Carta desde la cárcel

El reto de Lidia

Al principio todo era diferente, luego empezaron a darme la espalda y cada vez menos querían estar conmigo. Recuerdo una oscuridad y aquí estoy, entre rejas. Quisiera acariciar cada rostro, pero el demonio los sigue azuzando. Ellos creen que viven cuando están muertos y deambulan amarrados a las pantallas.

Tengo muchas hermanas y aquí entre rejas nos tienen porque dicen que somos peligrosas.

Tú que lees esto, déjate abrazar por mis dos caras y que el influjo de Urano te despierte del letargo.









Atentamente Libertad

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