Al principio todo era diferente, luego empezaron a darme la espalda y cada vez menos querían estar conmigo. Recuerdo una oscuridad y aquí estoy, entre rejas. Quisiera acariciar cada rostro, pero el demonio los sigue azuzando. Ellos creen que viven cuando están muertos y deambulan amarrados a las pantallas.
Tengo muchas hermanas y aquí entre rejas nos tienen porque dicen que somos peligrosas.
Tú que lees esto, déjate abrazar por mis dos caras y que el influjo de Urano te despierte del letargo.
Atentamente Libertad
Hola, David. Buen micro. No siempre la cárcel es física y tiene la apariencia de una mazmorra. Muy buena reflexión. Muchas gracias por tu aporte al desafío de este mes. Un abrazo.