Las hematitas emanan humo, nadie sabe la receta de la perdición. El caldero bulle al compás del brujo, fondo hueco en el cráneo, sin razón sigue desplegando la letal poción que nos sucumbe los leones y alumbra unos nuevos eones llenos de caos y destrucción.
Los que no yacemos en proscritos nos transforman, aquellos que no pacemos bajo la gran horma del brebaje de moda. ¡Murió la forma!
Hola, David. Potente poema para el desafío del mes de julio, al que le quedan menos de dos horas. Te agradezco la participación y espero verte en septiembre. Un abrazo. Disfruta del verano (con o sin vacaciones).
Estupendo aporte al reto. Abrazos