Los látigos alegres
cercenan nuestra sombra.
La dulce danza
carcome la memoria.
Las flechas de algodón
corroen mis entrañas.
Icé la fe
entre fiebres y vómitos.
El corsé de azúcar
asfixia mi razón.
Los ríos enmudecen
en cada nota de este
Smile.
Correr detrás
de la zanahoria.
Bailar en este valle
de cal.
Icé la fe
en esta jaula.
La máscara engulle
nuestra identidad.
Sangran los pájaros
al vernos en esta
rueda danzar.
Vino demasiado pronto,
¿será tarde para despertar?
Enigmática poesía, David. Hay más de lo que parece escondido entre tus versos. Muy reflexivo. Muchas gracias por tu aporte al desafío de este mes. Te mando un abrazo.